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Las discrepancias son buenas, pero sólo si tienen su sentido, si no son gratuitas e inútiles.

La gestión de conflicto está entroncada con la comunicación asertiva, el origen de un conflicto generalmente viene de que cada parte tiene un deseo de conseguir algo distinto a quien tiene enfrente.

Las formas de hacer frente y gestionar los conflictos son muy diversas y ninguna de ella es, en sí misma, mejor o peor, sino que va depender de múltiples factores.

Es importante poner en relieve algunas causas de la aparición de conflictos que hunden su raíz en las diferentes circunstancias que pueden ser: los estados de ánimo, la asignación de tareas y objetivos, tendencias humanas conflictivas (orgullo, envidia, pereza, indiferencia, propensión a juzgar…), recursos limitados, diferente formación y experiencia.

Todos tenemos la experiencia de que el conflicto forma parte de la vida. Ya sea en el trabajo, en la familia, en las relaciones de vecindad o de amistad, él siempre acaba surgiendo.

Para llegar a un consenso o acuerdo coherente, en orden a disminuir las ocasiones de conflicto innecesario, propongo una serie de sugerencias:

1. Preguntar

Las preguntas ayudan a la otra parte a definir con mayor precisión sus ideas;

2. Adoptar actitudes interiores constructivas

Interés genuino por las personas. Preocúpate realmente por ellas, por su desarrollo profesional y humano;

3. Contar con las diferencias

Hay que aceptar que somos diferentes y que vemos las cosas de modo distinto;

4. Escuchar

Sólo a través de una atenta escucha podremos entender por qué los demás piensan y reaccionan como lo hacen;

5. Abrir un espacio entre deseable y aceptable

La tendencia natural es pensar en lo que “deseamos”, sim embargo, ante un conflicto deberíamos analizar qué nos podría resultar “aceptable”;

6. Negociar

La negociación es buscar acuerdos a través de cesiones mutuas y encontrar la combinación gana-gana.

Esta combinación gana-gana trata de encontrar una manera creativa de resolver el problema en el que ambas partes salen beneficiadas.

Resulta fácil adivinar las consecuencias negativas de entrar en un conflicto. En esta nueva normalidad, pensar diferente es la clave para gestionar conflictos y tal vez su posible prevención.

Otra cosa importante es gestionar adecuadamente las emociones y esa habilidad podemos desarrollar.

No obstante, hoy existe diferentes maneras para ayudarte a controlar emociones que te pueden hacer entrar en un conflicto.

Aquí tenés algunas estrategias: aprenda a respirar, practica técnica de relajación, haz deporte,recurre a la meditación, mindfulness, etc.

En resumen, los conflictos formarán siempre parte de la vida, los seres humanos somos complejos y tendemos al conflicto, pero creo que un análisis ante los racional y emocional puede servir de guía para mantener el respeto hacia la otra parte y nuestra relación con ella.

Ahora que conoces las habilidades esenciales para gestionar y resolver un conflicto, póngase en contacto con nosotros para obtener más información sobre nuestras soluciones para vos y su empresa.